

La heráldica de Ilocab está basada en glifos mayas que significan “esencia” y la espiral de la sabiduría.

El mundo de Ilocab es abundante en oxígeno y prolifera la flora primitiva, como las gimnospermas. Los animales son gigantescos, en su mayoría artrópodos.
Descendientes de los itzáes que habitaron Chichén Itzá. Es un linaje que se encuentra perdido desde hace mucho tiempo. Ellos viven en un mundo de vegetación prehistórica, enormes acantilados y mesetas. La abundancia de oxígeno favoreció el desarrollo de insectos y artrópodos gigantes, con los que los ilocab han logrado hacer conexión, como los rabinal. Ilocab es gobernado por una reina, no es común que los hombres ocupen el trono de este linaje.


El mundo de Ilocab está basado en los paisajes del Cañón del Sumidero, Chiapas.

Un gigantesco ixtzul surca el cielo al lado del Palacio de Ilocab.

En Ilocab abunda la flora primitiva, como las araucáreas y los helechos. No hay plantas fanerógamas.

El trono de la reina Leémbal.