

Yobaín es una de las más aguerridas holkanes del linaje de Rabinal. De mirada torva, atlético cuerpo y carácter inestable e irascible, es sin duda, la más valiente y leal de los guerreros de su mundo.
Se ofreció de voluntaria para ir en busca de Arián Hidekel, hija de David, el arqueólogo a quien ella ha adoptado como un segundo padre; pues es huérfana desde niña. Toda su niñez vivió en el orfanato de Haboox y después ingresó al colegio militar donde se graduó como holkan.
Por su habilidad de comunicarse con los animales, ella decidió confeccionar su armadura con la forma de un caimán y adoptó de ahí el que sería su nombre para siempre: Yobaín “caimán”.
Forma parte del grupo guerrero conocido como El Quetzal Blanco, liderado por Sakuk, la gran holkan de Rabinal. Sus otros compañeros son Kalmuk, Chak Bolay y Sabani.
Yobaín es una mujer práctica, no aspira a grandes riquezas, sino a luchar por su linaje de manera honesta.
Es introspectiva, sus sentimientos son una barrera gélida e impenetrable. Es dominante, firme, valiente y resolutiva. Suele ser iracunda, cruel y sarcástica.
Su sueño es algún día convertirse en una comandante o nakom; sin embargo, la profunda tristeza que alberga por la muerte de sus padres la sabotea constantemente.
Le gusta sentirse indispensable, importante. Por ello no duda en ofrecerse como voluntaria en misiones muy peligrosas, aunque muera de miedo en su interior.
Entre sus valores morales destacan la lealtad, gratitud, firmeza y el trabajo duro
Si voz es como de una Mezzosoprano, usa frases secas, breves, mezquinas y maliciosas. Se le nota la ira contenida en sus comentarios. Usa a menudo muletillas imperativas como “te callas” “lárgate” y similares.